El concepto de discapacidad intelectual ha variado enormemente a lo largo del tiempo. Los modelos teóricos que han conceptualizado la discapacidad intelectual históricamente han colocado el énfasis de las intervenciones profesionales sobre la persona, responsabilizándola así de las limitaciones en su funcionamiento individual. Estas conceptualizaciones de la discapacidad intelectual, afortunadamente ya obsoletas, han generado en muchas ocasiones, una percepción de la misma negativa y que ha derivado en la exclusión social de las personas con esta condición.

En la actualidad, el modelo teórico que explica la discapacidad intelectual ha variado y ello está repercutiendo positivamente en las intervenciones profesionales, la visión social de las personas y la inclusión de las mismas en todas las áreas de la sociedad. Por supuesto, queda mucho por hacer.

El modelo actual ya no sólo se centra en las limitaciones intelectuales de la persona sino que hace especial hincapié en las capacidades y en la posibilidad de mejorar el funcionamiento individual a través de la inserción de apoyos, entendidos como medidas para minimizar el impacto de las limitaciones, como una oportunidad para mejorar el funcionamiento individual hasta niveles óptimos. Además, cuanto mayor sea la mejora en el funcionamiento individual menores serán las necesidades de apoyo de la persona.

Desde la Fundación Carmen Pardo-Valcarce llevamos años luchando por la participación activa de las personas con discapacidad intelectual en todas las esferas de la sociedad, confiando plenamente en que un cambio en la percepción social de estas personas es posible.

Los retos son apasionantes, y más fáciles de superar con la solidaridad de las personas. Y esa solidaridad es la que encontramos, día a día cuando lanzamos nuestros proyectos. Sin ese apoyo, de particulares y empresas, nuestros proyectos no saldrían adelante. Pero nuestro compromiso con las personas con discapacidad intelectual tiene su recompensa en la demostración del trabajo absolutamente profesional de nuestros trabajadores.

Desde la Fundación Pardo-Valcarce queremos continuar siendo un referente en el ámbito de la discapacidad intelectual adoptando un modelo de gestión transparente, ético y responsable, buscando la excelencia en el trabajo con las personas con discapacidad intelectual.