¡Volvemos de vacaciones con las pilas cargadas! Y qué mejor manera de hacerlo que con un artículo que ha escrito Tania Mir, antigua alumna de CAMPVS del perfil de hostelería.

¡No te lo pierdas!

¡¡¡Es hora de decirlo en alto y claro!!!

Hace unos días estuve pensando en cómo decir lo que voy a escribir ahora. He pensado en decirlo tal y como siempre lo escribo, sin ningún arrepentimiento.

Muchas veces, escribo defendiendo a las personas con discapacidad y sobre que es la discapacidad y que es lo que debería de significar desde mi punto de vista.

En este párrafo, seguiré hablando sobre la discapacidad, pero de una forma un poco distinta…

Hace unos días, estuve hablando con unos amigos sobre ello.

¿Sabéis qué? ¡¡¡YO TENGO DISCAPACIDAD INTELECTUAL!!!

Hace 4 años, descubrí que tenía discapacidad intelectual.

La forma en la que averigüé o descubrí que tenía discapacidad intelectual, fue yendo a un centro para personas con discapacidad intelectual. En ese centro, no solamente aprendí qué es la discapacidad intelectual, si no que aprendí a cómo defender los derechos de las personas con discapacidad y a cómo luchar para que las personas sin discapacidades y empresas de empleo nos viesen a nosotros (quienes tenemos discapacidad) como personas normales y no como consideradas personas retrasados mentales (las palabras antes que la palabra discapacidad).

Durante esos cuatro años, gracias a mis padres y al centro donde yo estudié Hostelería que pertenece a Fundación A LA PAR, hice cosas que jamás pensé que iba a hacer como, por ejemplo:

1. Ir a las Universidades (La Complutense y La Salle de Madrid) para dar una charla a futuros profesores, sobre cómo tratar a una persona con discapacidad.

2. Dar un cóctel a un partido político, Ciudadanos.

3. Servir una cena en un hotel de NH al ex-embajador de E.E.U.U, James Costos.

4. Graduarme en una formación superior de Hostelería.

La discapacidad no es una “cosa” mala. La discapacidad nunca me ha bloqueado las cosas que yo quería hacer, sino que me ha ayudado, como, por ejemplo:

Desde Muy pequeña, yo siempre he querido trabajar con los idiomas que yo sé hablar. Ahora estoy trabajando como camarera en un hotel donde hablo los idiomas que yo sé y donde también este hotel acepta a personas con y sin discapacidad.

Como ya lo pueden ver, para mí la discapacidad no me hace ser floja, me hace ser fuerte y cada día más. La discapacidad debería de ser un significado fuerte.

La discapacidad es algo que ha formado y formará siempre parte de mí, y ya era hora de que lo dijera en ¡ALTO Y CLARO!