Vivimos momentos complejos y de cierre de actividad, en los que nuestra Fundación no está exenta de las consecuencias.

Con el ánimo de proteger la Fundación y el único fin de mantener nuestra organización a flote, cuidar a nuestra plantilla y seguir contribuyendo a la participación de las personas con discapacidad intelectual, hemos recurrido a la tramitación de un ERTE (Expediente de Regulación de Empleo Temporal), como medida para que el estado nos ayude a superar la situación.

Queremos que ninguno de nuestros empleados que han entrado en el ERTE se vea afectado por las consecuencias de esta situación, y por este motivo la Fundación ha puesto en marcha las siguientes medidas:

  1. Se completarán todos los sueldos para que ningún empleado vea mermada su capacidad adquisitiva y todos sigan percibiendo la misma cuantía económica que percibían en sus nóminas.
  2. Entendiendo que la Administración va a vivir momentos de incremento de tramitaciones y ello puede llevar retrasos en los pagos, se ha habilitado un fondo interno para anticipos, así como un grupo de trabajo para ayudar en las solicitudes.
  3. Ningún trabajador con discapacidad ha entrado en el ERTE

Como es habitual en un ERTE, ningún empleado dejará de cotizar durante el tiempo que dure esta situación y consecuentemente no se perderá ningún derecho en materia de prestaciones, subsidios o pensiones.